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Ventajas de usar ácido hialuronico

El ácido hialurónico, más conocido por sus siglas “AH”, es un polisacárido presente en muchos organismos. En los humanos, por ejemplo, lo tenemos en las articulaciones, en los cartílagos y en la piel. Digamos que un hombre de unos 70 kg de peso puede tener una media de 15 gramos de AH en su cuerpo, pero que un tercio de ello se sintetiza a diario, por lo que es necesario que se vaya generando de nuevo si queremos mantener nuestro cuerpo bien. Es por eso que a día de hoy existe acido hialuronico pastillas, para poder ser tomado como complemento y sobre todo indicado a las personas un poco más mayores para mantener sus articulaciones bien y evitar así el desgaste propio de la edad.

AH y su historia

Su descubrimiento no tienen ni 100 años. Fue en 1934 cuando un farmacéutico alemán, de nombre Karl Meyer, descubrió junto a John Palmer que existía este componente, y gracias a los equipos de la Universidad de Columbia de Nueva York pudieron demostrarlo. Cabe decir que nada hubiera sido posible sin las vacas, ya que fue en ellas (concretamente en sus ojos) que se vio tal sustancia. Los estudios posteriores permitieron saber que era lo que conseguía que el ojo mantuviera su forma.

No fue hasta casi 10 años después, 1942, que consiguieron comercializarlo. Se dejaron las vacas de lado y se consiguió la misma sustancia en las crestas de los gallos, mucho más fácil de obtener y que hoy en día sigue siendo la principal fuente de AH en el mundo.

Usos

El ácido se ha usado frecuentemente en cosmética, ya que permite hidratar de forma muy eficiente la epidermis y también reconstruir las fibras de los tejidos de la piel. La verdad es que funciona muy bien para evitar las arrugas, ya sea como elemento preventor o bien como elemento solucionador, ayudando a que éstas se reduzcan considerablemente.

Ahora bien, su principal uso es el médico y terapéutico. Este ácido permite desarrollar el colágeno, sustancia base de nuestro cuerpo que permite que nuestras articulaciones funcionen a la perfección. Incluso sirve para estética dental o para cicatrizar heridas, siendo las más relevantes las producidas por úlceras. La verdad es que sus usos son múltiples y desde que se descubrió no han parado de crecer y de encontrarse nuevas posibilidades.

Es, no lo olvidemos, un fuerte ingrediente a tener en cuenta para mantenerse joven. Si se usa regularmente con fines estéticos se pueden disminuir las arrugas y conseguir un mayor relieve en labios y pómulos. También resulta muy útil para las arrugas de la frente y la reducción de las marcas cutáneas que hay en muchas caras, especialmente visibles cuando nuestro cuerpo empieza a hacerse mayor.

Ahora bien, como se trata de un elemento que no puede fabricarse de la nada, sus precios son bastante caros. Su uso en cirugía estética ha hecho aumentar mucho su valor, por lo que por ejemplo en el año 2004 un kilo de AH estaba alrededor de los 5,000 euros.